Debido a que las enanas rojas rotan rápidamente y su interior es una "sopa" convectiva, funcionan como un dinamo descontrolado. Las líneas del campo magnético no fluyen de manera ordenada; se retuercen, se enredan y emergen a través de la superficie de la estrella formando colosales arcos de plasma, reteniendo inmensas cantidades de energía.
Imagina estas líneas de campo magnético como bandas elásticas gigantescas. A medida que la estrella gira y el plasma hierve, estas "bandas" se tensan cada vez más, acumulando energía hasta llegar a un punto crítico donde la física ya no puede sostener la tensión.
De forma repentina, las líneas magnéticas se rompen y se vuelven a unir en una configuración más simple. Este violento "chasquido" se conoce como Reconexión Magnética. En fracción de segundos, libera la energía equivalente a millones de armas nucleares, calentando el plasma a decenas de millones de grados y emitiendo un destello de luz cegador.
Este evento es la Llamarada Estelar (Flare). Es exactamente este pico drástico y repentino de brillo en la curva de luz lo que el radar de la Estación Magallanes rastrea y captura noche tras noche a través de los datos globales.